Somos Diana y Fer, y queremos compartir nuestro testimonio...
Todo empezó en el 2016 después de platicar del deseo de tener familia fuimos a ver al Doctor, ya que teníamos tiempo intentando el embarazo pero no lo habíamos conseguido. Nos comentó que traía un problema con mi ovulación y recomendó ponerme una inyección para poder ovular. Meses después llegó el maravilloso positivo en la prueba de embarazo y estábamos felices. Esa vez mi esposo fue a trabajar y yo no podía con la emoción así que le hablé a mi mejor amiga para contarle y me fui a hacer la prueba de sangre para confirmar el positivo que había salido en la prueba casera.
Mil ilusiones y sueños pasaban por nuestra mente y como se aproximaba el mes de diciembre, la navidad era el momento ideal para dar la noticia a nuestra familia. Teníamos cita con el doctor para ver al bebé; llegamos y pudimos apreciarlo perfectamente. Era muy pequeño aún, tenía muy pocas semanas de gestación por lo que el eco aún no podía percibir el latido de su corazón, pensamos que era algo normal ya que el Doctor nos dijo que en un par de semanas debería de poder percibirse.
Nos preparamos para dar la maravillosa noticia a nuestros padres que muy pronto serían abuelos del primer nieto en la familia, fue un momento mágico pues ellos esperaban con ansias el día en que les diéramos esta noticia.
Pasaron 3 semanas y se llegó la siguiente cita, sin embargo ese día recibimos una noticia que nos cambiaría nuestro mundo de ilusiones. El Doctor al revisar al bebé con el eco seguía sin percibirse el latido de su corazón; sí había crecido y nos dijo que no era una bolsita sino dos, eran cuates. Nuestra cara fue de alegría al doble y de un gran asombro, el bebé del segundo saquito que no se había percibido hacía 3 semanas y tenía la misma situación que su cuate, tampoco era posible percibir el latido de su corazón. Recuerdo que en ese momento me puse a orar y no dejaba de hacerlo. Salimos del consultorio consternados y a la vez con otra ilusión.
Nos pasamos directo a misa a pedir por nuestros hijos, nos abrazamos, en ese momento no podíamos entender qué era lo que estaba sucediendo, lo único que anhelaba nuestro corazón es que ambos estuvieran bien.
Días después surgió un nuevo temor porque tuve un sangrado, no sabía a que me enfrentaba por lo que inmediatamente llamé al Doctor y me dijo que tenía que permanecer en reposo absoluto ya que tenía amenaza de aborto. Esto fue como recibir un balde de agua fría para ambos y para nuestra familia.
Hubo lágrimas, oraciones, angustias y al final pusimos la situación en manos de Dios, recuerdo tanto una noche que después de llorar le dije a Dios que si era su voluntad que se los entregamos, que su misión con nosotros había sido cumplida, que este tiempo nos habían hecho muy felices, y que sabemos que siempre serán nuestros primeros bebés, nunca los olvidaremos y que los amamos mucho.
Al día siguiente llegó otro sangrado, de nuevo le hablé al Doctor, en la revisión me dijo que no había latido en ambos bebés, que no habían crecido lo que un bebé de las semanas de gestación debería de medir. Nos dijo que el siguiente paso era tomar una pastilla para obligar a mi cuerpo a expulsar las bolsitas, nuestro mundo se partió en pedazos, recuerdo abrazar a mi esposo y llorar, ya sabía que se habían ido, que ya estaban en los brazos de Dios, sólo les pedía mucha fuerza para lo que venía, el dolor del alma superaba al dolor físico de ese momento, esto sucedió el 25 de febrero 2017, podíamos ver brillar dos estrella más en el cielo; María Mayela y Gerardo.
Ese año nos enteramos de la misa de Plumas de Angel y fue una manera de compartir nuestro sentir con matrimonios en la misma situación que nosotros, empezamos a asistir. La sensación que nos dio al ir fue de cobijo de saber que no éramos los únicos y que más parejas que pasaron por este momento entendían y sabían esto que sentimos. La celebración cada que vamos nos hace conectarnos no solo con todas esas parejas sino con nuestros bebés y es por eso que cada= año vamos, ahora ya no solos sino con nuestros hijos.
Los meses pasaron y aun con miedo a buscar un embarazo llegó una sorpresa al paso de nueve meses, de nueva cuenta teníamos un positivo en la prueba de embarazo casera. Él sería nuestro bebé arcoíris que llegaba a dar luz y color a nuestra vida, es donde ahora agradecidos con Dios y María Santísima, en este momento Luis David tiene 3 años y 2 meses de edad. Al paso de 7 meses de su llegada en agosto del 2018 nos enteramos que venía en camino una hermosa niña, Fátima Lucía que hoy tiene 1 año y 10 meses; sin duda nuestra felicidad creció al doble en muy poco tiempo, que al verlos parecen cuatitos.
Hoy nos queda claro que los planes de Dios son perfectos y que a veces sólo queda confiar y entregarle todo nuestro dolor, él nos eligió para ser papás de dos maravillosos ángeles que sabemos que ahora desde el cielo nos cuidan no sólo a nosotros sino también a sus hermanos.
Nuestros niños, los amamos y no saben lo que les agradecemos que vengan a visitarnos de vez en cuando en nuestros sueños. - Diana Matamoros y Fernando Quilantán.
