Por Rocío Treviño

El año pasado fue la primera vez que asistí al evento de “Plumas de ángel” y aunque por motivos de salud, lamentablemente no pude ir a la caminata, tuve la oportunidad de ir a la iglesia y de honrar a mi hermoso Fer, a quien perdí a las 23 semanas y media de embarazo, hace casi 6 años.
Fer es mi primer hijo y cuando lo perdí, con él se fue mi ilusión y mi esperanza. Gracias a Dios, mi vida dio un gran giro y después de otra pérdida temprana, llegó mi milagro, mi bebé arcoíris, mi Alex. Ahora también tengo conmigo a mi chiquitina Ana Lucía, también bebé arcoíris, después de otras 2 pérdidas tempranas.
Hoy en día, puedo decir que mi fe y mi esperanza revivieron con más fuerza gracias a mis hijos. Mi Fer vino a enseñarme muchas cosas que al día de hoy he tenido la oportunidad de comprender.
En un inicio y por un largo tiempo, viví deprimida y aunque con ayuda salí poco a poco de esa gran tristeza, asistir al evento organizado por “Plumas de Ángel” me ayudó a darme cuenta que no estoy sola, y que así como nosotros, ha habido muchas familias que han vivido una experiencia similar. Esto me dio un sentido de acompañamiento y comprensión.
Lo más importante y hermoso de todo, es que aunque lo hago a diario, existe un día en el que puedo oficialmente honrar a mi bebé y confirmar lo importante que seguirá siendo su existencia a lo largo de toda mi vida.
Es bellísimo conectar con tantas familias y sentir esta energía tan especial, en dónde todos unimos nuestros corazones al cielo con un mismo propósito.
